CÓMO ELEGIR UNA CARRERA (Myriam Fimia, orientadora)

CÓMO ELEGIR UNA CARRERA

Se activa el reloj biológico en la educación secundaria: nuestra sociedad nos obliga a tomar una decisión trascendental, a elegir la profesión a la que vamos a dedicar nuestro futuro como adultos.

¿Qué diferencia hay entre ese momento y tan sólo unos meses antes? ¿Por qué tanta ansiedad por decidir?

Si escuchamos a alumnos y alumnas que se encuentran en este momento (especialmente alrededor de los 16 años para aquellos que deciden no seguir estudiando y en 2º Bachillerato), podríamos descubrir, casi con seguridad que, que detrás de su inseguridad hay muchas causas: presión de los comentarios que sentencian lo que deberían estudiar, presión del Sistema Educativo y del profesorado por la “terrorífica” prueba de PEBAU (Equivalente a la antigua Selectividad), por los compañeros y compañeras de clase que ya tienen una decisión tomada, por la falta de conocimiento del ámbito laboral, por el desmotivador mensaje que les lanzan las redes sociales sobre el presente y el futuro, etc.

Esto se traduce en una dificultad para sentirse libres y soñar despiertos con madurez y libertad para pensar. En una presión que genera inseguridad y malestar.

¿Qué Podemos hacer? Lo que se encuentra en nuestras posibilidades de acción es crear la visión de multitud de opciones, la percepción de capacidades personales y no sólo las dificultades, de competencia para proyectar una vida plena y feliz, para tomar la mejor decisión posible. No solo para tener prestigio, dinero, posición social, etc., aunque sin duda son importantes, sino para que la persona que está viviendo este momento de toma de decisiones pueda dibujar en el horizonte el futuro que quiere, y desde ahí encajar las piezas de su puzle. Solo así, esa persona se implicará en su proyecto vital, en sus estudios y dedicará toda su energía en el proceso de desarrollo y posteriormente, como trabajador o trabajadores de éxito.

No hay nada más maravilloso que poder realizarse personalmente con la actividad que te gusta y que te permita vivir la vida que quieres vivir.

La orientación en los últimos cursos no puede hacer milagros y dar recetas para cada alumno o alumna de qué hacer. Sí puede ayudarle a tomar la mejor decisión de cómo hacerlo, pero sin objetivo difícilmente se puede lograr porque: “No hay viento favorable para quien no sabe a dónde va” (Séneca).

El éxito de la decisión de qué carrera estudiar está en que cada persona, cuando tome la decisión, esté convencido o convencida de que es la mejor decisión entre las opciones que existen. Es un trabajo educativo que debe iniciarse desde los primeros años y que va moldeándose con el paso del tiempo hasta que llega el momento crucial de la decisión.

Implica madurez vocacional, es decir: conocerse a sí mismo, conocer las propias capacidades, las opciones que el entorno nos ofrece, la proyección del mercado laboral y de tomar decisiones uniendo toda esa información.

Unas sencillas recomendaciones son:

  1. Para las familias: Podéis hacer memoria de las cosas en las que vuestro hijo o hija jugaba y con las que demostraba que disfrutaba. Qué capacidades ha tenido siempre, en qué era bueno realmente. Les dará una pista de sus capacidades.

Si además le hablas de profesiones, no lo reduzcan sólo a las que desarrollas tus familiares o personas más cercanas, utiliza más referentes y aprovecha a tus conocidos para que tu hijo o hija pueda investigar sobre esas ocupaciones, las tareas que desarrollan, la proyección del sector, etc. a través de entrevistas informales o encuentros de comunicación. Apóyales a investigar sobre profesiones nuevas y no sólo sobre las que socialmente tienen más prestigio porque, según algunos estudios, el 70% del futuro aún no están inventadas.

Y en los momentos de comunicación familiar procura que tu experiencia laboral e incluso, tu instinto de protección no dibuje un futuro pesimista, coaccionado por tus propias frustraciones o miedos porque tus hijos e hijas pertenecen a otra generación, con las capacidades que el mundo del futuro demanda: capacidades tecnológicas, lingüísticas y comunicativas, de relaciones, etc. Ellos no somos nosotros, ni tienen que repetir nuestra historia.

  1. Profesorado: La PEBAU es importante, el contenido es importante, sin embargo, el control emocional en cualquier situación es clave. Proyecta la imagen de una nueva etapa vital que se acerca y no únicamente la situación estresante de un examen. Nuestro objetivo es activar todas esas competencias trabajadas desde la etapa de la Educación Infantil para que el alumnado tome la decisión de la autodeterminación sobre sí mismo y lidere sus decisiones y actos responsabilizándose de ellos. Así que, recuérdale que el objetivo de la PEBAU es solo un escalón para el logro de su proyecto vital.
  2. Alumnado: ¡Bienvenido a ser adulto!”. Esta va a ser una de las decisiones que te conducen a ser la persona independiente que tanto anhelas.

Deja de preocúpate y ocúpate. Primero estudia, vive el momento, y el momento consiste en estar centrado en aprobar, con buena nota si es posible, 4º de la ESO o 2º de Bachillerato e ir con una buena base de conocimientos, pero también activa tus capacidades y haz brillas tus cualidades: razonamiento, expresión, relación de ideas, etc. Ábrete a conocer más allá de los libros, el mundo: habla con profesionales, investiga tus carreras preferidas, sigue a profesionales que las ejerzan busca, investiga.

Si estás en este momento ordena todo lo aprendido y encuentra el significado: “Si quieres construir un barco, no empieces por buscar madera, cortar tablas o distribuir el trabajo. Evoca primero en los hombres y mujeres el anhelo del mar libre y ancho”. (Antonio Saint – Exupery en “El Principito”)

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